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Fin del impuesto a la riqueza deja un hueco de $3,5 billones
Octubre 10 de 2018. A septiembre del 2018, el recaudo por este gravamen se acercó a $450.000 millones. Desde el 2019 no existirá en el estatuto tributario.

El marchitamiento del impuesto a la riqueza en Colombia, que a finales de este año tendrá su ocaso definitivo, le dejará un hueco fiscal importante al país que asciende a varios miles de millones de pesos.

De hecho, la reducción gradual del cobro de este gravamen comenzó a sentirse el año pasado, cuando a las arcas del Estado entraron $3,97 billones por este concepto, mientras que en los años 2015 y 2016, superó levemente los $5 billones, aunque, vale decirlo, allí se incluyeron los pagos por una ‘amnistía tributaria’.

Este año, que es el último reducto del pago de dicho tributo, las cifras son muchísimo más inferiores, si se tiene en cuenta que, con corte a septiembre –cuando se vencieron los últimos plazos para pagar este impuesto (sin recargos o sanciones)– el recaudo llegó a $444.659 millones.

OTRO HUECO 

Estos recursos fueron pagados a la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian) por parte de unos 62.000 colombianos, lo que quiere decir que, en promedio, cada uno de ellos canceló algo más de $7 millones.

La desaparición de este impuesto tanto para personas naturales como jurídicas –que quedó contemplado en las reformas tributarias del 2014 y el 2016– tienen al fisco con menos recursos de los que normalmente venía recibiendo.

Incluso, las cuentas del Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP) del 2018 señalaron que el recaudo total de este año caería 0,2 puntos del PIB, sobre todo por la eliminación de este tributo, “el cual representa una pérdida de ingresos de la Nación por 0,4 puntos del PIB entre el 2017 y el 2018 ($3,3 billones)”.

Asimismo, dicho documento indicó que para este año, la proyección de recaudo por imporriqueza asciende a $534.000 millones, por lo cual aún quedarían faltando unos $90.000 millones en lo que reste del 2018. Esta situación llevó a que se planteara, de nuevo, revivir dicho gravamen, pero esta vez exclusivamente para las personas naturales y no para empresas, e incluso aumentando la base gravable.

¿REVIVIRLO?

Nicolás Carrero, director de la firma Carrero & Asociados, opinó que “este impuesto es de los más antitécnicos que hay para las empresas, porque muchas firmas no reparten utilidades y ya pagan impuestos allí. Dicho tributo las castigaba por la doble tributación, vía utilidades e imporriqueza”. 

Y agregó que “por la parte buena es que este impuesto permita que se graven patrimonios altos, lo que es bueno, sabiendo que este es de los países más desiguales y hay patrimonios que deberían pagar más. Ahora, lo que otros sugerimos es que la base aumente y pase, por ejemplo, de $1.000 millones a $3.000 millones, ya que hay mucho contribuyentes que pagaban por tener apartamentos, que en grandes ciudades tienen un avalúo carísimo”. 

Y fue más allá, al indicar que, en su concepto, otro aspecto que se debería considerar a la hora de la nueva reforma tributaria tendría que incluir el gravamen a activos improductivos y terrenos baldíos, los cuales “deberían pagar impuestos si es que no producen, de modo que se incentive el buen uso de esos terrenos”.

Por su parte, a Luis Carlos Reyes, director del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana, le parece buena idea revivir el gravamen a las personas naturales, pero dejarlo enterrado a las empresas. 

“El de las empresas es contraproducente porque no cumple bien con el principio de eficiencia, en el sentido de que económicamente desincentiva la inversión y no vale la pena revivirlo. Pero otra cosa pasa con las personas naturales, que ya no se les cobra tan directamente por invertir en capital, sino por sus fortunas, en cuyo caso no tiene efectos sobre inversión y sería una buena fuente de ingresos para el Gobierno, a la vez que sería una forma de reducir la desigualdad”.

Ambos analistas coincidieron en que la eliminación del impuesto a la riqueza que se aplicaba a las empresas fue una buena decisión, ya que les redujo las cargas impositivas, a la par que concluyeron que es determinante aprobar un aumento de los impuestos a las personas más adineradas, lo cual se estaría considerando en la ley de financiamiento por parte del Gobierno Nacional.

COMPARATIVO GLOBAL

Según cifras del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana, “en diferentes países se cobran distintos niveles del impuesto a la riqueza, y algunos son naciones con buenas prácticas tributarias, por lo cual no sería desaconsejable imitarlos. Este impuesto vale la pena cobrarlo a personas naturales”.

Así, por ejemplo, en España este tributo se cobra para riqueza a partir de los 700.000 euros y existen tasas variables.

En Francia, dichas tasas llegan hasta el 1,5%; en Noruega a 1,1%, y en Suiza hasta 3%, mientras que en Colombia cuando existió el imporriqueza esta llegaba a una tasa de máximo 1,5%, según el grupo de expertos.

De hecho, para Luis Carlos Reyes, director del Observatorio Fiscal de dicha institución “no habría inconveniente en revivirlo y además poder aumentar estas tarifas para que estas personas paguen realmente lo que deberían pagar”. Fuente: Portafolio.



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